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Procura el surrealismo. Ejercicio interior que juega a la expresión.
Este blog en un principio nace como un homenaje a esa generación de brillantes "locos" que, en su tiempo, alumbraron estéticamente a la humanidad y nos dejaron para siempre su aporte multiforme para el alma.
Intenta en tema y técnica seguir la senda, pero más a modo de vitalizante talismán, porque en la práctica... ¡Ay, con las ideas! Jamás surgen del interior sin filtrarse a través de la razón, ese atenazante mecanismo de defensa. Pero, en fin, se escribe por impulso, aunque luego se haga uno a la idea de que el material no ha sido pulido y es espontáneo, selvático, suerte de retorno hacia las esencias. Tal es el surrealismo: arrojo, salto a la selva primigenia, mas utópico sueño..., porque ¿quién hombre civilizado puede desprenderse de su condición plastificada? El acto poético es un intento de recuperación de las naturalezas perdidas, pero aun ella, la poesía, es trabajo de artesania.
(Sea la técnica surrealista una ubre de ordeño para la inspiración y la idea, por un lado, pero por el otro, un camino para el desagüe: quien escribe lo hace como por trabajo de alcantarillero: drenaje) .
Aquí el concepto:
Surrealismo: Puro automatismo psíquico, por medio del cual se intenta expresar, verbalmente o por escrito, o de cualquier otro modo, el proceso real del pensamiento. El dictado del pensamiento, libre de cualquier control de la razón, independiente de preocupaciones morales o estéticas...
A MJHP, la responsable
Toqué tu piel y brotó la arena.
Esperada. Yo la había esperado.
Un baño desértico ansiado.
Una brutalidad de cosas convertidas en polvo.
Diminutos recuerdos de grandes vidas.
La palma, el pez, el agua sedimentada...
Las esporas de lo que nutre.
Eso fue tu piel cuando la besé.
Un torbellino hacia el centro del universo,
un ejército en ristre en contra del cielo
contra el portátil sentimiento del recuerdo
reacia naturaleza que respira
sudando eternidades.
¿Cómo carrizos supero este día de pan y flor, cuando se es feliz hasta la tristeza? Volcado me he al firmamento, implorando el inmerecido fulgor. ¿Dónde, amigo de las alturas, dejaste la puerta hacia el balcón? Sencillamente me he tendido sobre el pasto, tentando finitudes. La luz, el agua, la copa de los árboles. Allá una estrella y los miles de cuentos chinos de la infancia sobre el ser de los mundos. ¿Cómo hacer, pues, si me desbordan las promesas y las estadísticas de la proyección? ¿En donde diablos hendidura cayó la llave, se perdió el resorte, el pedestal del dedo que liquida mundos? ¿A dónde carrizos emigró la esperanza de volver contemplar la vida como debíl hombre, afanoso, temeroso, infeliz historia de las emociones? En definitiva, la Parca me ha sentenciado y me concedido otro día de vida. Debo agradecerlo...
Te necesito, tristeza
con toda la fuerza con que su sabes abatir.
¿Puedes mirar aquellos niños que juegan en el polvo?
¿Recibes en tu rostro el aletear del viento?
¿Presientes el fondo de una mujer calculando futuro?
¿Has estado ahí, cuando el crío imagina su grandeza?
Bueno... a contracorriente te me antojas una marea.
Una solución de sombras. Una enfermedad.
Como un nido asientas la sal variada de la vida.
Estas ahí en la oficina, en tu oficio de tierras.
Se cansa el labio de ir a la playa y el ojo de imaginar gaviotas...
Un poco de soledad tendría que sacudirnos en nuestra farsa
Te estiro la alfombra roja de mi compañía.
Haz tu trabajo.
Deploremos un poco de la dentadura celeste.
He vuelto. Largo tiempo por los caminos del cielo.
Mucha pradera ardiendo por allí, con su espanto de alas y vidas que crujen.
Mucho temor blanco de la luz, con amenazas de inmortalidad y poca hierba.
En los recodos, colas. En las paradas, listas. En el fin de las miradas, los largos trenes de la muerte.
He vuelto. Nuevamente quiero estar con ustedes, bebiendo la copa débil de mi vida.
Denme una alfombra de luz y palabras para compartir con ustedes el recuerdo de haber sobrevivido.
Nuevamente contigo, amor de mi vida, con mis -graciosas ya- historias de viajes