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Procura el surrealismo. Ejercicio interior que juega a la expresión.
Este blog en un principio nace como un homenaje a esa generación de brillantes "locos" que, en su tiempo, alumbraron estéticamente a la humanidad y nos dejaron para siempre su aporte multiforme para el alma.

Intenta en tema y técnica seguir la senda, pero más a modo de vitalizante talismán, porque en la práctica... ¡Ay, con las ideas! Jamás surgen del interior sin filtrarse a través de la razón, ese atenazante mecanismo de defensa. Pero, en fin, se escribe por impulso, aunque luego se haga uno a la idea de que el material no ha sido pulido y es espontáneo, selvático, suerte de retorno hacia las esencias. Tal es el surrealismo: arrojo, salto a la selva primigenia, mas utópico sueño..., porque ¿quién hombre civilizado puede desprenderse de su condición plastificada? El acto poético es un intento de recuperación de las naturalezas perdidas, pero aun ella, la poesía, es trabajo de artesania.
(Sea la técnica surrealista una ubre de ordeño para la inspiración y la idea, por un lado, pero por el otro, un camino para el desagüe: quien escribe lo hace como por trabajo de alcantarillero: drenaje) .
Aquí el concepto:
Surrealismo: Puro automatismo psíquico, por medio del cual se intenta expresar, verbalmente o por escrito, o de cualquier otro modo, el proceso real del pensamiento. El dictado del pensamiento, libre de cualquier control de la razón, independiente de preocupaciones morales o estéticas...

jueves, 20 de enero de 2011

Crepusculando

He contemplado ─implacable─ los atardeceres.

Sin más razón que la vida restante que me obliga a ello.

Sin más opción que el “matar o morir” de todo cuerpo que todavía respira.

Sin más solución que la familiarización con la muerte.

Un trabajo vital que apunta a dejarse a sí mismo.

Finalmente.

 

He oído los ruidos pasar.

He visto.

Todos rieron y hasta ríen.

Todos marcharon y van allá, secuestrándose hasta en sus sombras.

Poblando el mundo con sus decorandos,  normales y formales...

Tal es mi paciencia o vida.  Tales son mis ojos, mis sentidos sin cuartel...

Moviendo mi cuerpo pero quedándome.

 

Tasado del mundo exterior, me consumo crepuscularmente.

Mi trabajo es ver, oír, medir..., como un viejo motor consigo mismo.

Domesticándome con las cosas que mueren.

Catando multicoloridos ocasos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Vaivenes

Después de un breve viaje, nuevamente en cama, como es costumbre ya en la estampa de estos mis últimos días con nosotros.

Allí la ventana, con su recio árbol de fondo, y con un más allá de pajarillos y hojarascas sonoro, molesto de pura vida.  Y aquí el entorno consuetudinario de mi habitación, conformado por mí, la sombra y una pequeña mesa nocturna donde a ratos reclino el alma.  Es una habitación muy chica para tan luminosa luz, severo sarcasmo de silencios y sonidos, como lógico es se corresponda con un velón que se disipa...  Pero es mi acomodada antesala, por todos conocidas.

Acullá la puerta, de donde mis pariente, amigos y hasta amantes acuden a despedirme o a calcular mis latidos.  Y mucho más allá, en un fondo no visual, el grito de la ciudad, que es como un robusto moscardón que me dice a cada rato que ya la carne apesta, así como así, sin ningún rosal protocolo.

Simple sinceridad de la vida, a fuer de dureza.  Sencillo “oficio de difuntos”, como dijera un viejo amigo.

¡Ah, el viaje!...  ¿No les dije?  ¿Quién no conoce el secreto de que parto nuevamente?

miércoles, 24 de marzo de 2010

Levedad

Allí afuera hay un vaivén, tan absorto de mí que tiemblo.  Minúsculo siento el soplo, el corazón, cualquier puñado que mis manos puedan aterrar.  Lejos, en consecuencia (polvillo como soy de los tiempos), me tendría yo por bunker proclamado como vital, montaña o castillo, tan necesario como para que me inviten.  Ocupo mi espacio y comprendo el trance.  Estoy aquí, mejor delineado como caballero fugaz.

Sin embargo, he allí afuera el revuelo.  Lo oigo, lo sé, lo intuyo.  Y aunque en las habitaciones de mi existencia pueda albergarse un juicio completo al mundo, y me pueda yo tener por su rey en virtud del pensamiento, y me pueda yo figurar su ley, pilar o tempestad, según lo erijo o lo destruyo...; el cuento tendrá que ser creencia de un día, como se comprende, y sólo entre los parajes magnificentes de mi intimidad, como suele revolcarte la vida, compacto y delimitado como soy, criatura frugal y trivial con arrestos de firmamento, brevísimo respiro del tiempo, manirrota elegía de la felicidad, de ser ello posible...  Fatuidad.

Lo cierto es que allí afuera sucede la vida, y tendrá que dolerme hasta en el polvo que el sol a futuro fulgure sin contar con mi levedad.

miércoles, 15 de julio de 2009

Intimidad

Se desvive la lluvia porque le guiñe un ojo

Está allí afuera, la muy bandolera, con su huracán de ruidos

acechando un silencio para su invasión poderosa

 

Se encabrita la lluvia porque la penetre en su fronda

Pero huraño el leñador se recuesta en la ventana

como asestando el sueño de las tres mil esperas

 

Sacar la mano y tocar

sus frías tetas

Cerrar los ojos y catar…

la voluptuosa entrepierna

 

El tiempo se mece en una cabaña

Lúbrico el bosque le muestra el falo

Y los pájaros… ¡Esos vagabundillos alcahuetes!

 

Pero ella se desvive.  Viene por mí

Tocando mi puerta se derrama

Expele un rocío, como una crin

Tiembla. Oferta. Hasta truena

invitándome a ahogar esta mi vida sustraida

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